
La primera actividad ha sido dar un paseo por el colegio para que la gente lo viera. Peleas entre los peques a ver quien nos daba la mano. Han ganado Kimberly y Yojan (no, no es un error, lo escriben así, igual que Stiven, Brayan, Dahiana, Yeison, etc.)
A la 1:30 un sabroso almuerzo. Adivináis el menú? Siiiiiii, arroz, pollo, chorizo, patatas cocidas y arepas. No se cansan de comer casi todos los días lo mismo. Es increíble. La verdad es que después de estar todo el día ayudando en la organización, tenía un hambre que a poco me como hasta el plato de plástico. Así me preparo para el vuelo de vuelta con Iberia, he pensado.

La verdad es que la gente se lo ha pasado genial bailando, pintándose, dándose masajes, etc. Nosotros hemos acabado medio muertos sobre todo después de tener que servir más de 200 almuerzos.

El fin de fiesta ha sido una clase de biodanza impartida por la Mónica, la psicoterapeuta del centro y a las 5 de la tarde despedida y cierre. Eso si, de despedida se entregaba un "dulcito". Confirmado: aquí se come a todas horas.
Aquí me veis con Valentina que no se me ha despegado en toda la jornada. Las niñas tienen tan degradada la figura masculina por culpa, la mayoría de las veces de sus propios padres o tíos, que cuando un hombre les da cariño, besos, abrazos, o simplemente les sonríen, una vez vencido el recelo inicial, se deshacen en ternura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.