jueves, agosto 26

Cena en Pereira

Después de comer nos toca hacer de "conejillos de indias" para el taller de estética y nos tenemos que dejar hacer la manicura y la pedicura por dos alumnas del taller y aunque al principio suena a relax depende de la pericia de las chicas se puede acabar convirtiendo en una pequeña tortura. Nosotros tenemos suerte y después de la sesión conservamos todos los dedos de las manos y casi todos los de los pies. La profesora nos pregunta de a poco por si estamos a gusto. Alguna vez le tenemos que mentir cambiando la expresión pero en general las chicas lo hacen bien y salimos encantados.



Cogemos una "buseta" y bajamos a Pereira. De verdad, los que tenéis miedo a volar no se os ocurra coger un autobús de estos, te pone los pelos de punta ver como bajan las cuestas y como toman las curvas a toda velocidad y frenando en el ultimo medio metro. Iñigo está tan acostumbrado que ya ni se sienta. Yo hice medio trayecto de pie y creo que en el Dragon Khan de Port Aventura me metieron menos meneos.

Llegamos a la panadería Goretti, con la cual las Hermanas buscan autofinanciarse dando menús del día, pastelería y café. La verdad es que la instalación está muy bien. La atiende Silvia, otra de las 11 hijas de Consuelo la cocinera.

Flor, nos lleva en su Twingo, a recoger a Sol para conocer El cerrito, que es una loma desde la cual se tienen unas bonitas vistas y desde donde se vuelan cometas porque siempre hace mucho viento. En el camino compramos una piña natural recién cortada que se deshace en la boca de rica que esta por el equivalente a 1,2 €, lo que cuesta en Bilbao un cortado.

La forma de conducir en general es bastante caótica. Conducen muy rápido, apenas señalizan, se pegan mucho al de delante y frenan siempre en ultima instancia. Lo curioso es que no hay mas golpes. Nuestra conductora saca a un taxista de la carretera de un volantazo, luego le mira, le sonrie, y aquí no ha pasado nada. Ni gritos, ni insultos ni nada.

A la vuelta nos llevan a cenar unas alitas de pollo riquísimas al Queens, un sitio curioso en el que el mantel es un papel en blanco que sirve para, mientras esperas que te traigan la cena y con unas pinturas de cera que te entregan, jugar al ahorcado, al tres en raya, al trincho. etc.



Se nos une la hermana pequeña, Diana y después de cenar y de reirnos un rato con las curiosidades idiomáticas del castellano para un colombiano y del paisa para un español, nos llevan de vuelta al Convento. Son las 9 de la noche y pareciera que sean las 12, increíble.

Ayudamos a las hermanas a ultimar los preparativos para el desfile de mañana y nos acostamos. Tengo la sensación de que los días transcurren muy rápidos, que se escapan sin apenas darte cuenta.


Segundo día

Después de venir de la compra mientras Iñigo se quedaba trabajando en el mac un rato yo he ido al comedor de nuevo.

Y de nuevo las mismas imágenes de ternura, las mismas caras de gratitud de la gente mayor, de sorpresa de los mas chicos, de vergüenza de algunas niñas y de descaro de otras.

Hoy me ha ganado el corazón Hilary Sofia, una de las más pequeñas que se escondía bajo la mesa cuando me acercaba para hablar con ella. A media comida ya ha dejado de esconderse y cuando no la miraba, ella me miraba a mi con cierta sorpresa. Al final de la misma, después de acercarme un par de veces hasta su mesa, he conseguido que se acerque ella hasta donde yo estaba, acompañada de su madre, aunque no ha perdido la suficiente vergüenza (que aqui se dice pena) como para darme un beso.



Lina, un terremoto de niña con la cara mas picarona que he visto en todo el centro, ha tratado de engañarme 3 veces para que le sirviera el zumo antes de terminar la comida (es una norma aquí, se espera a que los niños terminen de comer para darles el vaso de zumo porque dicen las hermanas que si se lo damos antes se lo beben lo primero y luego no comen). Eso es que está cogiendo confianza. Después se ha hecho la remolona comiendo cuando se ha dado cuenta de que así me acercaba para darla con la cuchara. Al final, cuando ha venido por el zumo después de terminar su plato, se ha despedido con un abrazo y un beso que, porque soy un tío duro ;-), que si no, me empaña los ojos, seguro.

A la 1, como todos los días, hemos ido a comer nosotros. Hoy con una invitada, la abogada, "licenciada" que les ayuda en sus temas legales. La comida como siempre, muy rica, pollo a la Kim?, con ensalada y arroz. De postre han sacado las tabletas de chocolate que les traje de Bilbao que viendo la cara de la invitada, han debido de ser un acierto.