Y de nuevo las mismas imágenes de ternura, las mismas caras de gratitud de la gente mayor, de sorpresa de los mas chicos, de vergüenza de algunas niñas y de descaro de otras.
Hoy me ha ganado el corazón Hilary Sofia, una de las más pequeñas que se escondía bajo la mesa cuando me acercaba para hablar con ella. A media comida ya ha dejado de esconderse y cuando no la miraba, ella me miraba a mi con cierta sorpresa. Al final de la misma, después de acercarme un par de veces hasta su mesa, he conseguido que se acerque ella hasta donde yo estaba, acompañada de su madre, aunque no ha perdido la suficiente vergüenza (que aqui se dice pena) como para darme un beso.

Lina, un terremoto de niña con la cara mas picarona que he visto en todo el centro, ha tratado de engañarme 3 veces para que le sirviera el zumo antes de terminar la comida (es una norma aquí, se espera a que los niños terminen de comer para darles el vaso de zumo porque dicen las hermanas que si se lo damos antes se lo beben lo primero y luego no comen). Eso es que está cogiendo confianza. Después se ha hecho la remolona comiendo cuando se ha dado cuenta de que así me acercaba para darla con la cuchara. Al final, cuando ha venido por el zumo después de terminar su plato, se ha despedido con un abrazo y un beso que, porque soy un tío duro ;-), que si no, me empaña los ojos, seguro.
A la 1, como todos los días, hemos ido a comer nosotros. Hoy con una invitada, la abogada, "licenciada" que les ayuda en sus temas legales. La comida como siempre, muy rica, pollo a la Kim?, con ensalada y arroz. De postre han sacado las tabletas de chocolate que les traje de Bilbao que viendo la cara de la invitada, han debido de ser un acierto.
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