Iñigo y yo hemos ido a desayunar a una terraza de Pereira, en una cafetería que se llama "Buñuelos días". ¿A que adivináis su especialidad? Pues si, buñuelos. Pero aquí los buñuelos no son como los conocemos en España, ligeros, etéreos casi. No, no, aquí son como pelotas de tenis, compactos, sabrosos y, como toda masa que se precie en Colombia, rellenos de queso. Pero hay que decir que con un cafecito entran genial.
Pereira los domingos por la mañana es como si hubiera sido víctima de un ataque nuclear. No solo por el estado de sus casas y calles, que solo por eso ya lo puede parecer, también porque apenas hay gente hasta las 12. Con lo que comen, seguro que tienen unas digestiones pesadísimas y no pueden dormir dando vueltas en la cama y luego se les pega las "cobijas" (o sea, las mantas).
Sobre las 9:30 las niñas ya estaban casi preparadas para ir a misa. Sula, como siempre, les había hecho un peinado distinto a cada niña y para allí que hemos salido en fila de a dos salvo en mi caso que llevaba a una niña en cada mano.
La misa como siempre entretenida, si no de que me pillan a mi en una de estas dos veces el mismo año. Al finalizar me presentan al párroco que me saluda con mucha cordialidad. Tienen mucho respeto a los españoles.
Vuelta para comer al Hogar y vuelta a volver a vivir las mismas sensaciones que la primera vez: todas las niñas sentadas en su sitio, esperando a ser servidas, con un orden y respeto que era increíble. Las mayores ayudando a servir a las mas pequeñas y a recoger. Las pequeñas revoltosas como siempre que hay visita pero aun así, con un respeto a la hermana Amparo que es verla aparecer en el comedor y todos los ánimos se aquietan. Y lo curioso es que de verdad la respetan, no la temen. Ha conseguido mantener el equilibrio necesario entre la autoridad y el cariño con su forma tan especial de hacer las cosas.
Sesión de fotos después de comer, las encanta que se las hagan y encima posan, son unas coquetas impresionantes. Ved, si no, una muestra:


He llevado la camiseta del grupo de monte al que pertenezco, "Sigue al burro", porque dijimos que íbamos a hacernos fotos con ella durante nuestras vacaciones. Aquí va la mía:

Después de la cena, fila en la cola del baño para cepillarse los dientes, beso de despedida y a la cama. Cheica aprovecha una vez más para decirme: "¿Che va a chedá a domí, verdá ?" y a pedirme que la suba por decimoquinta vez en brazos.
Ceno con Marisol (el mejor ejemplo de la labor del Hogar porque fue una de las primeras niñas recogidas hace más de 20 años y ahora esta estudiando la carrera de violín y trabajando en el propio Hogar como auxiliar), Sula y Amparo, unos chuzos de pollo riquisimos (pinchos a la brasa).
Me subo en taxi al Centro, charlamos un poco con las hermanas mientras ellas cenan y a la camita a descansar, que hoy nos lo hemos ganado.
javi,no se,no se ehhhhhhh..... a ver si te vas a sentir la llamada del señor!!!!
ResponderEliminarNo se porque me da, que a tu vuelta te vas a sentir un poco "bastante vacio".
un beso de sandy