Así que nos hemos tirado 10 días enviando y recibiendo bombones, pastelitos, piruletas y caramelos varios, disparándonos más si cabe el ya de por si alto nivel glucémico desde que estamos en estas tierras.
Ayer se descubrió todo durante una cena que la cocinera organizó en su casa en nuestro honor y a modo de despedida. La verdad es que fue muy divertido y a la vez entrañable porque otra de las diferencias es que , aquí, antes de la entrega la persona que lo hace tiene que detallar las virtudes que más le sorprendan de su amigo secreto. Y claro, más almíbar todavía, esta vez en forma de palabras.

Yo fui el amigo secreto de la hermana Claudia, la única monja que participaba por votación popular y aunque me regaló una camiseta preciosa, las palabras con las que me la "envolvió" fueron mucho más bonitas aún. Además, se esmeraron en hacernos un plato especial, pescado, que para ellos es un artículo de lujo con lo que nos sentimos halagados en todo momento.
La verdad es que la hospitalidad que ofrecen sorprende. Te sientan en su mesa y te dan todo lo que tienen, aunque les suponga tener que apretarse el cinturón para el resto de la semana por haberse esmerado con nuestra cena. Pero doña Consu lo quería hacer porque dijo que le habíamos ayudado mucho en la cocina mientras hemos estado aquí. (Aquí que un hombre recoja la mesa y friegue es ciencia ficción).
Nos despedimos de la familia y a dormir un poco que mañana viene un día completo. El ultimo...

Aprovechalo chiquitin que lo vas a tener en tu memoria para el resto
ResponderEliminarUn beso muy grande y un abrazo de osita
Que tengas buen viaje de regreso
Mayka