La traje llena de arequipe (por lo menos hasta que me lo quitaron), de fotos de gente encantadora y de ganas de volver. Si en vez de pesarme la maleta me pesan el alma me arruino con el sobrepeso. Tan llena la traía!!!!!.
Lo que mas pesaba, sin duda, fue la tarjeta que me hicieron los niños para despedirse de mi paso por el comedor.

No tienen que comer, pero nunca les falta el hambre.
Ni tienen ropa para cambiarse todos los días, pero siempre van bien vestidos, limpios y con colores alegres.
No tienen para ponerse un empaste, pero jamás les falta una sonrisa.
Y muchos no han tenido mas educación que la calle, pero jamás les falta el respeto.
No tienen apenas muebles en sus casas, pero siempre la puerta abierta.
No tienen donde caerse muertos, pero nunca les faltan las ganas de vivir.
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