La primera en la frente. Al entrar veo una interminable cola de personas esperando para facturar. Oh, oh!. Antes de aceptar lo que podría ser el primer tropezón pregunto en el mostrador central y gracias a Dios no es mi cola, para Madrid tenemos 4 mostradores con apenas 10 personas esperando.
Me atiende un tío encantador, amable y profesional que me explica todo con detalle. La maleta viaja hasta Pereira directamente y de momento no hay ningún retraso conocido.
Resulta que "desconocido" si que nos estaba esperando uno, una "pequeña" avería en el avión dicen las azafatas. Entran dos clones de Manolo y Benito (pero sin palillo en la oreja) en el avión con la caja de herramientas y en media hora lo resuelven. La conexión con Bogota peligra, por no decir que francamente es ya imposible. Aun así, no desesperamos. Le preguntamos a la azafata y muy amablemente también nos explica la forma mas rápida para llegar a nuestra terminal. Durante el vuelo anuncian la puerta de embarque para facilitarnos la conexión: puerta U55, en la zona RSU, del satélite de la T4, a unos 20 minutos de nada de la zona de aterrizaje.
No se preocupe, dice la azafata que la verdad en todo momento ha estado encantadora también, puede que el avión de Bogota también vaya con retraso. Yupiii !!!!! pienso para mis adentros, no esta mal que de vez en cuando una ineficacia nos resulte provechosa. Rezo para que ese retraso sea el suficiente para permitir coger el vuelo pero que no sea tanto como para perder la conexión con Matecaña.
Además, atiende mi petición de adelantarnos los asientos par poder salir lo antes posible cuando desembarquemos. Justo hay dos huecos libres. A mi lado viaja una chica colombiana con su hijo pequeño que casualidad tiene que coger el mismo vuelo y se suma al "adelantamiento". Una familia que iba para Italia nos cede amablemente el puesto (ellos eran tres,nosotros dos y ademas nuestro avión sale antes que el suyo. Gracias amables desconocidos).
Yujuuuuuuuuu!!!!!! Después de una desesperada carrera por la T4 con la mochila en la espalda (si hubiera estado en un aeropuerto de EEUU seguramente me habrían abatido a tiros por sospechoso por correr de esa guisa) consigo llegar a tiempo al embarque y eso que el avión hacia Bogota NO se ha retrasado (que ineficacia tan ineficaz, no?).
La chica que venia conmigo desde Bilbao creo que lo va a perder que tiene que esperar a que le traigan el carrito del niño, a ver si tiene suerte. Ha sido muy amable también diciendome que no la espere para que no pierda yo la conexión.
A pesar de todos los contratiempos la verdad es que estoy teniendo suerte con la gente que me estoy encontrando. Todos muy amables, con buenas caras y gestos, supongo que el hecho de ir con una sonrisa por delante también me ayuda.
Entro en el avión y zas!!!! La jodimos. El aire acondicionado a tope como si fuera una nevera. Le pido amablemente un cambio de sitio y me lo conceden. De paso me ponen al lado de una maciza tremenda.
Iñigo, Saioa, Nuri y Nerea tenían razón: las azafatas de Iberia de estos vuelos son todas muy mayores. Bueno, por lo menos las de este vuelo son también amables, o lo están siendo de momento.
Ya esta liada, como dice Iñigo. Este era el punto mas delicado del viaje: no perder la conexión. Y ya esta conseguido. Ya estoy en Colombia (si al avión le da por respetar las leyes físicas y mantenerse en vuelo las horas que le corresponden).
A despegar y a dormir un buen rato, que me hace falta.
Este es el aparato que nos va a llevar hasta Bogota.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.