Conseguí negociar con el mosquito que había en la habitación para que no me picara en toda la noche. Cierto que tuve que ponerme duro y enseñarle los cadáveres de 3 arañas y de 2 cucarachas (obra mía, lo reconozco, se que no es buena propaganda para los vascos: recién llego a Pereira y se incrementa el número de delitos...) pero es que teníais que haber visto a "mamá cucaracha". Con las dos "patitas de atrás" como dice la ranchera se podían haber hecho dos jamones y dar de comer a una familia durante todo un mes. Pero bueno, le eche narices y después de un par de llaves de judo y un certero pisotón pasó a mejor vida. Espero que no venga toda su familia de la comarca al funeral esta noche porque seguro que le traen hasta mariachis para despedirla, tenía pinta de ser muy respetada en la comunidad.
Un afeitado (con agua fría, me ha recordado a los tiempos de la mili), una duchita con agua templada (curioso el sistema que tienen aquí, es un calentador eléctrico justo donde sale el agua de la ducha alimentado por dos cables sujetos por cinta aislante que quedan justo dentro de la ducha, seguridad total de electrocución como se te ocurra tocarlo mojado).
Hemos esperado a que vengan las hermanas de misa y hemos desayunado todos juntos: buñuelos de queso (me he acordado de ti Idoia ;-), arepas con huevos revueltos con cebolla, tomate y jamón, café con leche y galletas con dulce de café. Entre el hambre que tenía y lo bueno que estaba todo, he comido como una boa, las hermanas han debido de pensar si podrían mantenerme hasta el 8 de septiembre sin tener que pedir un préstamo.
Así preparan las arepas (tostadas de maíz, mas ricas que el talo...)

Y bien desayunados hemos empezado con el día...
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